¿Quienes van al cielo?
CATALIZADOR #2 – EL PAPEL DEL ARREPENTIMIENTO Y EL PERDÓN
Debemos reflexionar sobre el papel crucial del arrepentimiento y el perdón en la obra redentora de Jesucristo. Estos elementos forman parte esencial de nuestra relación con Dios y nos llevan a comprender la profundidad de Su amor y misericordia.
CATALIZADOR #3 – EL ROL DE LAS REGLAS
Para ser salvo en el cristianismo, el aceptar a Jesús es fundamental. La Biblia enfatiza que la fe en Jesucristo es el camino hacia la salvación. No se trata de cumplir una serie de requisitos o seguir una lista de reglas, sino de confiar en el sacrificio de Jesús en la cruz y aceptar Su gracia transformadora. “En realidad, no es que el Señor sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Al contrario, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido; quiere que todos se arrepientan”. 2 Pedro 3:9 (NTV). La fe en Jesucristo es el camino hacia la salvación, y al aceptarlo como Salvador, confiando en su obra redentora y arrepintiéndonos de nuestros pecados, nos convertimos en parte de aquellos que son salvos según la Biblia.
CATALIZADOR #2 – RECONSIDERÁNDOSE BUENO
Por qué lo que fue bueno hace 100 años hoy no es bueno, lo que es bueno hoy hace Cien años definitivamente no lo era, no ves a tus abuelitos cuando se escandalizan con las cosas que suceden hoy en día. Mira de hecho lo que lo que es bueno hoy aquí en Venezuela o que allá en España no, lo que es bueno aquí no es bueno Al otro lado del mundo.
Catalizador # 1 – LA FALACIA DE LA «GENTE BUENA»
Puede que no te consideres “una mala persona” y quizás no lo seas en comparación con otras. Pero Dios nos dice en la Biblia – su mensaje para la humanidad Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. Romanos 3:23 (NTV). Es el pecado lo que nos separa de un Dios perfecto y santo. Jesucristo, el Hijo de Dios, dijo; que el único camino al cielo es a través de la fe en Él (Juan 14:6). ¿Cómo es eso posible? Jesús, sin haber cometido pecado alguno, tomó nuestros pecados y los puso sobre Él, para que pudiéramos ser limpiados de nuestras imperfecciones y hechos santos delante de Dios.
